“LO HAGO PORQUE ME DA LA REAL GANA” (El “mantra”, el grito de guerra de los optimistas vitales)

Desde mis años adolescentes, cuando tenía que hacer algo que era bueno y conveniente, algo muy positivo, pero entrañaba gran dificultad, esfuerzo y voluntad, me proporcionaba una gran fuerza o motivación, una especie de poderoso impulso a hacer aquello que temía hacer porque era costoso y difícil, decirme a mí mismo: “Lo hago porque me da la real gana”.

Yo era consciente ya de lo que significaba tener fuertes motivos para llevar a cabo una acción, pero descubrí que no hay motivación superior al hecho de ser uno mismo quien elige libremente y decide hacer algo por difícil que sea. La frase mágica y auto energizante, altamente motivadora ha sido siempre: “Porque me da la real gana”. No siempre la he utilizado literalmente, porque me parecía descarada. Por eso mis lectores y pacientes y los alumnos de mis cursos recordarán que siempre les digo: Si quieres, puedes”.

Tienes que ser tú mismo quien tome la firme decisión de “estar al mando de tu vida” y darte órdenes tajantes y firmes como. “Se puede y lo hago”, “como depende de mí, lo haré”, etc.

En mis consultas como psicólogo siempre digo a mis pacientes, sea cual sea la edad, cuando se enfrentan a problemas, dificultades y adversidades: “Tienes que ponerte a los mandos de tu vida con verdadero entusiasmo y firme decisión y saber que no hay mayor motivación que la de ser tú mismo (a) quien elige libremente hacer aquello que es difícil, pero es bueno y conveniente para ti. Repite para tus adentros: “Porque me da la real gana, lo hago” como si fuera un “mantra” (frase mágica). Este mes de agosto he hecho públicamente uso de mi frase mágica favorita para utilizarla como auto mensaje energizante y motivadora para cuantas personas me han escuchado de 9:00h a 9:30h los sábados y Domingos en el programa de Onda Cero Radio que dirige Merche Carneiro. Las consultas que me han hecho en el 90% de los casos entrañaban grandes dificultades. Yo tenía tan sólo 2-3 minutos para responder al oyente que esperaba mi consejo y decidí recuperar mi frase mágica, mi grito de guerra, mi “mantra”, mi herramienta más claramente descarada que vence miedos, que rompe ataduras y le recuerda a la persona que es especial y ¡¡PUEDE, SI QUIERE CON FIRME VOLUNTAD!!.

Todos los seguidores de www.cluboptimistavital.com todos los optimistas vitales, desde hoy, deben saber que la expresión “estás a tiempo de ser feliz”, que ha acompañado a cluboptimistavital.com será reforzada y revitalizada para siempre con la rotunda y descarada: “PORQUE ME DA LA REAL GANA, LO HAGO” . Pido a todos los optimistas vitales y seguidores de esta página que nos envíen su frase mágica: “PORQUE ME DA LA REAL GANA, LO HAGO”, pero desarrollada y explicando para qué problema, dificultad o adversidad la ha utilizado y cómo lo ha hecho.

Sé, querido amigo (a) que sea cual fuere la tarea que tengas entre manos, el trabajo o profesión que ejerzas y lo que sea conveniente que hagas en un momento determinado; después de haber previsto las posibles consecuencias positivas o negativas, desde la coherencia y el sentido común, de forma consciente y desde la libertad que tienes de regir tu propio destino y “porque te da la real gana”, harás lo que sea necesario por muchas dificultades que entrañe.

Verás que esta frase contundente y lapidaria, despertará y activará todas tus potencialidades al máximo. Al pronunciarla, sentirás interiormente toda su increíble potencia energizante, motivadora y revitalizadora. Al hacerla tuya, cada vez que tengas que hacer algo costoso y difícil, pero muy provechoso para ti, te verás libre de miedos, de dudas, de frustraciones, de barreras y de limitaciones, porque brota de manera natural, vigorosa y sin límites ni condicionamientos paralizantes del potencial humano más saludable y espontaneo de tu mente y de tu corazón en libertad… , “porque te da la real gana”, sin necesidad de más razones.

Ahí va el primer “porque me da la real gana, lo hago” para todos los optimistas vitales.

 

  • Hoy, haga lo que haga, lo haré con pasión, entrega, entusiasmo y coherencia, pero libre de ataduras, de miedos, de condicionantes y de preocupaciones…, simplemente, “porque me da la real gana”. Las cosas me saldrán bien, regular o mal, pero no me agobiaré. Venga lo que venga hoy a mi vida, me será de provecho, me ayudará a crecer y me hará más sabio, experimentado y fuerte y cuando todo se agrave, repetiré en mis adentros: “No pasa nada”. El río de mi vida es un constante fluir en un presente cambiante, en un “hoy”, en un existir constante que yo hago presente en cada acto consciente y libre. Por eso, mi frase mágica: “Porque me da la real gana, lo hago”, tiene que ir acompañada del adverbio de tiempo “hoy”, para dar constancia del presente que estoy viviendo en ese momento de mi existencia, por ejemplo: “Hoy, porque me da la real gana”, tomo la decisión de no pedir, ni esperar, ni exigir lo que me gusta y deseo como condición para ser feliz. Hoy, porque me da la real gana, aprendo a valorar y apreciar y disfrutar lo que me está sucediendo en este momento y lo mismo haré en el futuro. Este hábito madurativo me proporcionará la habilidad de que me empiece a gustar todo lo que me vaya sucediendo en el día a día.

 

  • Hoy, “porque me dala real gana”, busco la aventura, elijo lo que es nuevo, difícil, pero superable y si es posible, pondré los medios para que además, sea divertido. Quiero crecer, seguir adelante, avanzar, abrir nuevos caminos y hacer mucho más por mí mismo (a) y por los demás.

Lo viejo, lo fácil, lo trillado, lo que me paraliza y me estanca, adocena y vuelve cómodo, lo dejaré a un lado, porque ni me hace crecer, ni me hace feliz, ni me hace vibrar, ni me motiva.

Una vida segura, sin riesgos, quieta, monótona y tan estática como un lago, sin proyectos que me impulsen a superarme y sentirme vivo, no sería una verdadera vida. “Porque me da la real gana”, buscaré y abrazaré la aventura de vivir el día a día como un verdadero regalo, me aferraré a la alegría de vivir el día a día y no caeré en la tristeza, el lamento, el derrotismo y el pesimismo que a nada conducen… celebraré la vida a cada instante.

Como buen optimista vital, hoy y siempre y “porque me da la real gana”, sin necesidad de ninguna otra motivación, disfrutaré a tope los 1440 minutos de este día y no cesaré de celebrar la vida que me ha tocado vivir, porque así lo elijo y decido y ¡¡¡PORQUE ME DA LA REAL GANA, LO HAGO!!!

 

  • Puedo y lo hago porque me da la real gana, hoy” y tomo partido por mí, antes que por los demás y me quiero, me cuido, me valoro, me perdono, me acojo y me doy cada día toda la comprensión, afecto y cariño y los gustos que pueda, dentro de lo razonable. Me demuestro que soy mi mejor amigo. Si me quiero de verdad, seré amor y un bien social, esté donde esté, y convertiré en amor todo lo que toque. Al ser amor soy fuerza, vida y paz.

He observado que las personas que soportan el ser maltratadas, despreciadas y recibir respuestas airadas, vejaciones y toda clase de humillaciones; es porque su excesiva tolerancia y su temor les impide respetarse y amarse a sí mismas lo suficiente.

Si se respetaran y se quisieran a sí mismas de verdad, no permitirían que les trataran así, porque nadie, en nombre de nada, tiene ningún derecho a herir, hacer daño o maltratar de cualquier forma a un semejante. Ya deja bien patente su indignidad y su maldad, el miserable que se cree con derecho a vilipendiar, vejar y hacer sufrir a otro ser humano. Bien nos advertía Francisco de Quevedo que: “El insulto es la razón, del que razón no tiene”. Por eso y “porque me dala real gana”, no permitiré que nadie se arrogue el derecho a maltratarme, despreciarme, insultarme y organizarme la vida, ejerciendo un dominio sobre mí, sin mi consentimiento. Amarme, también es impedir que me hagan daño.

 

  • Puedo y lo hago porque me da la real gana” y hoy, elijo abrazar la vida y celebrarla en lugar de abatirme por el pesimismo y el miedo. Percibiré las emociones negativas de miedo, dolor, culpa, rabia o frustración, no como desgracia, sino como una incontenible y extraordinaria energía puesta a mi servicio. Esto lo consigo centrándome de forma consciente, plena y serena en la misma emoción que brota, pero sin juzgarla.

Cuando me centro en sentir la emoción, la convierto en conocimiento y tras ese conocimiento, me llega la paz y la tranquilidad. Mediante este entrenamiento consciente en lo que siento sin emitir juicio, incremento al máximo mi sensibilidad cognitiva y mi fuerza, al tiempo que va disminuyendo al máximo el dramatismo y la debilidad. Al contemplar y aceptar mis emociones como son y no negarlas, aprendo a conocerlas como energía y, al aceptarlas, también sabré aceptar las emociones de los demás.

Con este entrenamiento no necesitaré rechazar: el miedo, el dolor, la culpa, la rabia, la frustración, etc., porque al observarlas tal como son, como una energía positiva o negativa; no tendré miedo a sentirlas ni a que las sientan los demás. Al contemplarlas serenamente y con paz, las despojo de su poder destructivo sobre mí. Todo esto es algo que puedo hacer y lo hago “porque me da la real gana” y lo consigo porque soy yo y únicamente yo, quien ostento el poder en exclusiva de elegir abrazar la vida y celebrarla cada día con entusiasmo, en lugar de permitir que las circunstancias y las emociones negativas mencionadas, me atenacen y paralicen. Todo ello, lo puedo hacer y lo haré siempre, simplemente “porque me dala real gana”. ¡¡¡ES MI FIRME VOLUNTAD!!! Y como buen “optimista vital”, hago lo óptimo para lograr lo que me propongo.


Bernabé Tierno Jiménez
 
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