256.    La fe no es credulidad, sino virtud indispensable y vital para el ser humano que no puede vivir y obrar si creer en sí mismo, en algo y en alguien. La fe es luz en las tinieblas en que todos nos movemos en este mundo en el que todo es búsqueda de certezas, de seguridad y de verdad.

257.    Aceptarse a sí mismo y aceptar a los demás, es prueba evidente de auto amor y de liberación, de madurez y de sabiduría. No hay forma más segura de controlar el comportamiento de otro que aceptarle como es, liberarle de sí mismo.

258.    La única libertad posible es la que adquiere por derecho propio todo aquel que decide convertirse en dueño y señor de sí mismo; incrementa su plenitud interior y se nutre de la fuerza, de la alegría y de la certeza de que ya no depende ni del qué dirán, ni de las alabanzas y tampoco de los agravios y desprecios.

259.    Cuando alguien cae en la cuenta de que la vida es el mayor bien recibido, el primero y principal valor y el más preciado regalo, convierte en objetivo fundamental de su existencia vivir la vida y vivirse a sí mismo de la forma más plena y gozosa posible.

260.    Obrar con buen criterio es saber deslindar la realidad de la fantasía y de la mera ilusión, la ciencia de la superchería; la bondad auténtica de la sutil maldad revestida de buenas palabras y la verdad de la mentira.

261.    Enjugar lágrimas, tranquilizar, compartir penas, desgracias, persecuciones, desamor, soledad, incomprensión, desesperanza…, eso es consolar de corazón a corazón. Nadie consuela mejor y con mayor entrega y comprensión que quien fue puesto a prueba por el dolor.

262.    Los héroes de campanillas pueden fabricarse en un minuto porque las circunstancias extraordinarias son las que les han dado la oportunidad de serlo, pero para mí, el tesón, coraje, esfuerzo y entrega de los héroes silenciosos, supera en duración, constancia y sencillez lo que el heroísmo oficial ofrece en intensidad, méritos y pólvora de artificio.

263.    Para lograr el éxito hay que estar capacitado para aprender lo suficiente de los fracasos que sean necesarios. No dudes un instante que en la medida en que tengas una mayor fe en ti mismo y pongas los medios necesarios y toda tu voluntad y empeño en convertir tus sueños en realidad, lograrás cuanto te propongas.

264.    Siempre es aconsejable la prudencia y no se deben correr riesgos innecesarios, pero no nos engañemos.  Como dice el proverbio, “el peligro y el gozo crecen en la misma vaina” y la vida nos enseña que solamente aquellos que están dispuestos a arriesgarse son los que obtienen lo que se proponen y además, potencian al máximo su autoestima y sentimiento de competencia y se sientan felices de verdad.

265.    En la familia feliz se practica el “todos para todos” y cada cual cumple sus obligaciones y está dispuesto a colaborar. Se centra la atención en valorar lo mejor del otro y hay tiempo para estar juntos y dialogar. Se refuerzan las conductas positivas y el llegar fácilmente al buen entendimiento.

266.    El optimista vital es aquel que hace lo óptimo para lograr lo que se propone. Cuando los demás abandonan y piensan que ya está todo casi perdido, el optimista vital no deja de esforzarse y caminar; se eleva por encima de las circunstancias más adversas y no cesa jamás en su empeño hasta haber logrado su objetivo.

267.    El solidario es fuerza, amparo, voz y defensa del desvalido y perseguido y siempre está dispuesto a arrimar el hombro, sin escatimar sacrificios y esfuerzos, abriendo a los demás los brazos de su magnánimo corazón sin condiciones.

268.    Si sonríes te alegras a ti  mismo y alegras a los demás. La sonrisa exterioriza los sentimientos y estados anímicos positivos y gozosos. Es un reconstituyente eficaz, un ansiolítico seguro e inocuo y un potente vitamínico, al alcance de cualquiera.

269.    Por tu bien, equilibra y dulcifica tu carácter. Sé más agradable contigo mismo y con los demás. Activa emociones positivas que se conviertan en compañeras inseparables, como la calma, el optimismo, la serenidad, el júbilo, el autocontrol , la afabilidad y el optimismo.

270.    Si tienes la firme convicción de que quieres hacer algo, con seguridad encontrarás la forma. En caso contrario, tampoco te faltarán excusas. El gran problema del ser humano es carecer de una voluntad a toda prueba. Por algo tiene tanta actualidad el dicho latino: “Homines sunt voluntates” (El hombre es lo que es su voluntad).

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