121.    El más importante y primordial de todos tus proyectos debe ser el disfrute gozoso del instante que estás viviendo. Obrando así, consigues que eso que llamamos felicidad, sea al mismo tiempo, tu ocupación, vocación, proyecto y destino cada nuevo día, minuto a minuto. Recuerda siempre que tu felicidad te la haces tú con tu propia mente positiva y que no son las circunstancias mejores o peores quienes te harán verdaderamente feliz.

122.    Lo que deseas, lo que buscas ya está dentro de ti y puedes cambiar lo que no te guste de ti mismo ocreas que perjudica. Como ser dinámico en permanente evolución, estás en un cambio constante y no dejas de hacerte a ti mismo con tus pensamientos, sentimientos y obras…, y con tu propio lenguaje positivo o negativo. No olvides que tú eres el verdadero dueño de tu destino, el capitán que pilota la nave de tu vida. Aprende a utilizar en tu propio provecho tu  poderosa mente, pletórica de posibilidades.

123.    La mayoría de las preocupaciones, disgustos, sofocos y contrariedades que pasamos, son verdaderas bobadas y naderías que debes aceptar como algo normal y con verdadero sentido del humor. Sólo de ti depende de no dramatizar ni convertirlas en problema, amargándote el día tú solito. ¡¡Ríete de ti mismo!! Y desdramatiza.

124.    El pasado sólo tiene una lectura posible y es que lo que ocurrió ya no puede cambiar, salvo tu actitud respecto de él, que debe ser de aceptación. Si fue positivo, celébralo y si fue negativo, lo mejor es olvidarlo y no recordarlo ni siquiera para aprender de cara al futuro, porque podría deprimirnos o culpabilizarnos y malograr nuestro presente y también nuestro futuro.

125.    Edúcate, hazte mejor y más fuerte y sabio, porque en esta tarea siempre inacabada de auto superación, encontrarás muchas razones para sentirte feliz. Nada te educa y te hace mejor que la formación consciente que tú te das a ti mismo, lo que haces con tu vida, tu libertad, tus cualidades, tu carácter y los sentimientos que potencias en tu corazón.

126.    De todos los seres que existen, únicamente el ser humano es auto consciente. Los demás seres que existen no son conscientes de su existencia. Es la conciencia la que nos permite conocernos como seres únicos, irrepetibles, distintos, afectuosos, inteligentes… Este autoconocimiento nos lleva a valorarnos, querernos y alegrarnos de ser quienes somos. Por tu bien, créate la imagen más positiva de ti mismo, quiérete y sé tu propio mejor amigo y vive tu verdad y tu libertad.

127.    Vayas donde vayas y estés donde estés, solamente podrás encontrar la felicidad que ya eres porque forma parte de tu esencia; dimana de tu fuerza interior más que de tus logros y éxitos y no tiene más límites que los que ponga tu propia mente. En cuanto descubras que ya eres felicidad y forma parte de tu esencia, dejarás de buscarla y te ocuparás en disfrutarla.

128.    Tú ya eres verdaderamente grande, porque de todos los seres creados, el humano es el más completo y seas creyente o no, formas parte del TODO (Dios-Universo). Eres un “dios” menor que se auto protege, cobijado por un Dios mayor que a todos protege. No estás solo, la MENTE, que todo lo crea y ordena, vive en ti y te guía, ilumina y protege: “Omnia posumin eo qui me confortat” (todo lo puedo en Aquel que me conforta). Cree en la grandeza que te ha sido dada.

129.    Conócete bien, para construirte mejor; aprende a observarte sin juzgarte, acusarte ni justificarte. Levanta acta de tus sentimientos, emociones, reacciones y actitudes y busca las causas, el porqué de las respuestas a los hechos y analiza las consecuencias de tus actos.

130.    Eres lo que son tus actitudes. Cada actitud va marcándote y condicionando tu forma de ser y de vivir. Está claro que tú eres tu mejor proyecto y el secreto del éxito en la construcción de ti mismo está en mantener siempre y de forma consciente, una actitud positiva, tónica y de esperanza. Obrando así, por donde vayas serás salud, bondad y felicidad; en definitiva, serás una “persona medicina”.

131.    Comienza el día con paz, sin  prisas, nervios ni tensiones, concediéndote unos minutos al despertar sin abandonar la cama. Madrugar es nacer y vivir un poco más que los demás ese día que estrenas y se te ofrece pletórico de posibilidades. Da gracias a Dios y a la vida por la dicha de existir y ¡¡levántate!! Ahora estás dispuesto a disfrutar cada minuto del regalo inmenso de este nuevo día.

132.    Establece prioridades, leva al día tus tareas, organízate bien y constata que lo fundamental está bajo tu control y así evitarás el estrés, dormirás mejor y estarás en armonía contigo mismo, al mismo tiempo que disfrutas la gratificante sensación de que te realizas plenamente.

133.    Sé tú mismo, con tus ideas y con tu criterio y examina detenidamente las ideas, mensajes y costumbres, que pretendan inculcarte o imponerte. Sé plenamente tú y no un disco rayado o un robot que programan los demás. Examina en profundidad y a la luz de tu razón, sentido común, principios y responsabilidad, cada una de esas novedosas ideas y confróntalas con tu vida.

134.    La verdad no es monopolio de nadie y siempre es la suma de muchas verdades parciales. Decántate por la verdad desde “tu verdad”, pero con humildad, con escucha atenta y siendo lo más objetivo y empático posible. El orgulloso es el que más lejos de la verdad, pues es tan necio que sólo él está en posesión de la verdad y es incapaz de ponerse en la piel de los demás, escucharles e intentar ver e interpretar los hechos, desde la óptica de sus semejantes.

135.    Sufres porque deseas una cosa y la vida te ofrece otra. Sufres si estás muy apegado a una persona y si se va de tu lado o no percibes su amor, que consideras necesario o imprescindible, para ser feliz y te sientes desgraciado. Si quieres no sufrir, líbrate de ataduras, esclavitudes y deseos ansiosos. El sufrimiento es el impacto doloroso y traumatizante de tus deseos insaciables con la realidad.

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