46.- La ilusión, como otros valores e ideales, ocupa todo nuestro ser. Para entender un poco mejor su funcionamiento vamos a desgranarla en tres planos fundamentales: el afectivo-emocional (lo que se siente), el cognitivo (lo que se piensa) y el conductual (lo que se hace).

47.- La mansedumbre es el imperio de la paz sobre el ánimo sereno del que ha logrado dominarse a sí mismo; la actitud existencial del hombre apacible, que nunca pierde la calma, porque no permite que el tumulto de
los acontecimientos obnubile su corazón.

48.- El amor comprensión siempre está regido por una mente que piensa en positivo, abierta a la esperanza y que trata de ver el lado bueno de las personas y de las cosas. Amar y comprender, comprender y amar, es algo tan sublime y tan sencillo al mismo tiempo como estar pendientes de descubrir y alentar en cada ser humano lo mejor y hacérselo ver, para que incremente su fe en la vida, en los demás y en sí mismo.

49.- La empatía es la capacidad de que desarrollamos de sentir con el otro. Sus palabras no son sólo escuchadas, su situación no es sólo observada, sino que somos capaces de traducir todo lo que rodea a la persona en el plano de los sentimientos. El otro se convierte así en una prolongación de nosotros mismos, ya que somos capaces de ponernos en su lugar y entender mejor lo que sucede.

50.- La esperanza es la irrenunciable confianza de que algo cambiará con toda seguridad a mejor, teniendo claro que ese cambio no se producirá de forma milagrosa y casual, sino mediante una bien pensada actividad razonable ejercida por cada cual desde sus potencias interiores.

51.- El que mueve su mente, mueve todo su organismo, su cerebro, su corazón; se pone en contacto con emociones más íntimas para comprender su dolor, su amor, su amistad, sus alegrías…Para saber de sí, de los demás, de su vida que está inmersa en el piélago de la vida de los otros. No se olvida de la Naturaleza, que está ahí para su contemplación y disfrute. No se olvida de los animales, que están ahí para su compañía y utilidad, y por eso los cuida y respeta. No se olvida de los seres humanos, que están junto a él para ayudarle a vivir, para servirle de espejo, para que su encuentro profundo sean una fuente de enriquecimiento y desarrollo personal, en el sentido más amplio y más elevado de del término. Los hombres están ahí para acompañarle y ser uno con él. Quien ejercita su mente así lo entiende, así lo siente y así desea sentirlo siempre.

52.- Siempre que damos algo, recibimos mucho más y nos enriquecemos. También cuando damos las gracias suben los niveles de paz y de equilibrio interior y se refuerzan y revitalizan nuestros sentimientos más nobles.

53.- El yo de cada individuo es uno en tres planos en constante relación e interacción: el plano físico (cuerpo), el plano mental-psíquico (mente sana) y el plano espiritual (espíritu). Saber vivir y ser feliz supone lograr el mayor equilibrio posible entre estos tres aspectos de la propia realidad, de mi “yo” en perfecta unidad.

54.- Para poder comunicarnos y establecer una buena relación con los demás, primero hemos de hacer las paces con nosotros mismos y aprender a ser nuestros mejores amigos. Para ello es necesario reflexionar y mirar en lo profundo de nuestro corazón, encontrarnos y vernos tal como somos.

55.- La sensibilidad es la inclinación o propensión afectiva y generosa a comprender a los demás, a ser compasivos, bondadosos y tiernos. Esto nos lleva a cultivar un estilo de vida, unos modales delicados y una exquisita cortesía con nuestros semejantes. El mismo trato afable y cálido con que deseamos ser tratados, lo prodigamos con los demás.
Reflexiones de Bernabé Tierno

56.- Cada ser humano, por el hecho de haber nacido, está llamado a crear y recrear su unicidad de forma constante. Esta es su tarea a lo largo de la vida y en eso consiste el camino del ser, porque somos únicos e irrepetibles.

57.- Quien tiene ilusión, porque tiene ideales y cree en los valores, se asienta y afirma sobre el sentimiento de la propia autoestima, que se nutre de la conciencia de ser estimado y valorado por los demás.

58.- La libertad hace al hombre responsable de sus actos. Afirmar que el hombre es libre quiere decir que existe en él la capacidad fundamental de dirigir sus propios actos, de tomar en sus manos las riendas de su obra, de modo que ésta pueda considerarse verdaderamente “mía”, “tuya”, “suya”.

59.- Una persona que no es fiel a su propia identidad no será madura, auténtica. Son muchos los que pretenden fundamentar el valor de su persona sobre las apariencias de la imagen que ofrecen a los demás por medio de sus riquezas, su belleza o su poder. Confunden el tener con el ser e ignoran que todo el dinero del mundo es insuficiente para comprar la dignidad personal.

60.- La magnanimidad constituye el mayor motivo para crecerse en las dificultades, porque estimula la voluntad, aunque las circunstancias la limiten. Por eso, el magnánimo es valiente, sin caer en la temeridad del fantasmón, ni en la cobardía del pusilánime; porque su seguridad interior, lejos de asentarse sobre el narcisismo egoísta, se eleva con la inteligencia y la sabiduría práctica del prudente, lo que confiere a su conducta un halo de nobleza y dignidad.

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