111.- La persona sensible sabe percibir, sentir y experimentar las impresiones de la propia alma y de la ajena, tanto en los aspectos materiales como en los de carácter espiritual y sentimental.

112.- Todos somos y nos convertimos en lo que pensamos, sentimos, hacemos y disfrutamos cada día…, seamos más inteligentes que la mayoría y optimicemos nuestro pensar, sentir y obrar y disfrutemos haciendo el bien allá por donde vayamos.

113.- Camina al lado del otro, ni delante ni detrás; y muestra la misma comprensión y simpatía por él que la que tú ansías y demandas para ti.

114.- Limpia tu mente de los enemigos de la dicha, del bienestar y del éxito, como del temor, el recelo, la ansiedad o la ira, y no pierdas la serenidad.

115.- El principal interés del ser humano consiste en encontrar un sentido a la vida a través de la realización de unos valores.

116.- Al practicar la meditación, inhibimos el pensamiento y conseguimos reforzar al máximo la atención mental pura o consciencia plena, libre de prejuicios o juicios. De esa manera purificamos nuestra percepción.

117.- El proyecto más ambicioso y motivador eres tú mismo.

118.- Recuerda que el bienestar interior y la felicidad son el verdadero destino del ser humano en perpetua búsqueda de plenitud.

119.- Lo que el corazón quiere sentir, la mente termina mostrándolo.

120.- Cada ser humano es único, irrepetible, con ilimitadas posibilidades y con todo lo necesario para llegar a ser “buena gente” y desarrollar su energía básica, orientando su vida hacia la bondad y el bien.

121.- Saber vivir y ser feliz se convierte así en una tarea que nos exigimos a nosotros mismos, pero que no pretende ser un pago por nada, sino tan solo un acto más de generosidad ante el inmenso don gratuito que se nos brinda con la vida.

122.- No hay honradez sin conciencia moral que perciba y se incline por unos valores que permitan ejercer el necesario crecimiento interior y la autorrealización como persona. Toda honradez tiene su base, se alimenta y se apoya en unos principios morales y de sana conducta; son los fundamentos éticos de la construcción interna moral, espiritual, intelectual, social y personal.

123.- La tierra debe ser lugar de encuentro, de aceptación, de acogida y de solidaridad.

124.- Por la sensibilidad nos percibimos y percibimos a los demás como compañeros de viaje en esta vida, en la cual todos nos necesitamos y debemos ser solidarios, pues estamos llamados a una responsabilidad común, cual es hacer un mundo mejor, más habitable, acogedor y humano, más amable en suma.

125.- No debemos olvidar que el principal valor para el hombre es el hombre mismo, y que los demás valores no existen si no es en relación con el hombre, como sujeto que es de toda valoración. La libertad del hombre es el fundamento de todos los valores.

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