Desamor

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Hola a todos! soy una chica de 25 años que toda la vida fue muy alegre. Siempre he tratado de sacar lo positivo de las experiencias y esa actitud me ha ayudado mucho. Sin embargo, y a pesar de no intentar recordarlo, tengo una herida en el alma de la que no me logro desprender. Es una herida de amor. Os cuento.

Hace cuatro años, en 2007, conocí a un chico del que me enamoré intensamente. Fuimos presentados casualmente, por una amiga común, y surgió el flechazo. Yo estudiaba la carrera de Derecho y él, de mi edad, estaba estudiando otra en el mismo campus que yo. Fuimos novios durante año y medio, muy felices, hasta que, un buen día, él cambió. Su actitud hacia mí se volvió distante, fría y desagradable. Ese comportamiento duró unos días, hasta que decidió romper conmigo.

Yo sufrí mucho, ya que le amaba profundamente y sentía que no entendía nada. Él siempre había sido conmigo un chico excelente (educado, trabajador...) que hasta hablaba de planes de futuro a mi lado. Por otro lado, yo con él no pude ser mejor, pues siempre fui educada y respetuosa, y eso mismo me dijo al romper, que yo me habían portado con él "de diez", pero que no era muy joven para atarse. Me dolía el alma. No me enfadé, sólo dejé caer las lágrimas lentamente y respeté su decisión, pues nadie debe estar con otra persona si no quiere. Y me aparté, para dejarle el espacio que necesitaba. Yo ya no era su novia. Sin embargo, al cabo de un mes me pidió que volviéramos. Yo accedí, pues le quería por la vida.

Pasó una semana y me volvió a dejar. Entonces me volví a apartar. Teníamos un trato cordial, aunque yo siempre dejaba que fuera él el que me buscara, para no agobiarlo. Pasaban dos meses sin saber nada de él y de repente se puso en contacto conmigo para quedar y tomar un café o dar una vuelta. Como nunca cerró la puerta a retomar la relación en un futuro, estuve un año más esperando en silencio, siendo la amiga que necesitaba, aunque yo por dentro quería decirle cuánto le amaba.


Al cabo de ese año quería verme muy a menudo, me dio a entender que se planteaba volver de nuevo, y me besó. Nos veíamos más que nunca en todo ese año y parecía que todo iba por buen camino. Pero una tarde, paseando, le llamó una chica. Yo no pregunté nada, pues yo no era quién para indagar nada, pero él insistió en explicarse. Me dijo que era una amiga con la que iba a quedar, pero que no le apetecía mucho salir esa noche.

Después nos despedimos como si nos fuéramos a ver en unos días, pero sucedió lo que no me esperaba. Al día siguiente me enteré por una red social en la que ambos éramos amigos de que tenía novia. Se me vino el mundo encima, pero no le dije nada, ya que al haber iniciado una relación, no quise ponerme en contacto, y que él o su nueva novia considerasen que me metía en su vida.

De haber dicho algo sólo habría hecho el ridículo. Pasado un mes, me lo encontré con su nueva novia en un centro comercial. Nos saludamos desde lejos. Pues bien, lo que terminó de romperme los esquemas fue lo que hizo después. Al día siguiente de encontrarnos, me envió un e-mail, pero yo lo leí meses después, ya que, inexplicablemente, me lo envió a una cuenta de correo diferente a la habitual, a una cuenta que sabía que yo apenas utilizaba. Cuando, meses después, descubrí casualmente el e-mail, me destrozó.

Era una despedida en la que me "despachaba" para que ya nunca más nos volviéramos a ver, ni a escribir, ni tuviéramos ningún contacto. Decía que si nos veíamos por la calle me saludaría. Parecía que hasta me hacía un favor... Eso fue terrible, ya que no tuve lo que yo llamo "derecho de réplica", pues cuando vi el e-mail había pasado bastante tiempo y ya no tenía sentido contestar. Ha pasado año y pico desde que no sé nada de él, sólo casualmente le he visto por la calle, con su novia.
Desde luego, y como no podía ser de otra manera, he seguido adelante con optimismo, ese optimismo vital que siempre hace falta.

Ayuda mucho tener ilusiones, proyectos, y tengo que señalar que mi trabajo, mi familia y amigos son esenciales. Pero aún así, os consulto esto porque veo que continúo muy a menudo con esa sensación de haber querido hablar cara a cara, de expresar educadamente y con respeto mis sentimientos. Pero no se me dio opción. Me apena ver que hay quien no aprecia todo lo bien que te has podido llegar a portar y todo lo bueno que le has podido dar a alguien. Creo que a la gente hay que valorarla por cómo es y por sus actos, y aunque una relación no prospere, darle al otro la dignidad que se merece, y ser cordial y considerado. Necesito cerrar ese capítulo de mi vida, pues a pesar de ver el vaso "medio lleno" y tratar de valorar todo lo bueno que la vida y Dios (pues soy creyente) nos ha dado, veo que transcurre el tiempo y no consigo pasar página definitivamente.


De todos modos, sigo pensando que aunque os caigáis, siempre habrá alguien que os ayude a que la caída no sea tan dura, y eso sí, levantaos con una sonrisa, pues de ese traspiés se aprende mucho. Muchas gracias por atenderme y besos a todos!!

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